Causas de la fobia social

La fobia social suele ir acompañada de baja autoestima y falta de habilidades sociales, además de muchas veces un excesivo perfeccionismo, que suele desarrollarse para compensar esa baja autoestima.
Su origen está en la infancia o adolescencia, quizás por culpa de un entorno emocional poco favorable, como bullying, unos padres que no han sabido dar protección y amor al niño, o de haber sufrido una experiencia humillante.

Por tratarse precisamente de niños, es difícil de diagnosticar a tiempo, y lo que sucede es que cuando uno es adulto, es cuanto más fuertemente su vida se ve afectada en todas sus facetas. Y eso la convierte en un problema crónico que acompañará a la persona durante toda su vida.


La fobia social es en cierto modo el reflejo de una necesidad inconsciente de tratar de evitar por todos los medios volver a sentir esa sensación de humillación que alguien sintió cuando era niño, o quizá cuando era adolescente. Es un conjunto de comportamientos de evitación cuya finalidad es evitar en la medida de lo posible volver a revivir una humillación, burla o rechazo tan dolorosa como esa que vivió en algún momento de su pasado.

Y por supuesto, esto no es una elección consciente, es algo que queda grabado en lo más profundo de la psique. Por eso es que las experiencias del pasado pueden llegar a influenciar tanto la vida y el “destino” de una persona.

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Superar la fobia social no es sencillo ni es algo que requiera poco esfuerzo e implicación. La sensación de ser constantemente evaluado es algo que acompaña a la persona en muchas facetas, y es difícil de evitar por dos motivos principalmente:
Uno tiene tendencia a suponer que la gente nos está mirando y nos está evaluando incluso cuando no lo está haciendo; y esto es algo que afecta a la sociabilidad de la persona.
Se ha creado un aprendizaje desde la infancia de una serie de comportamientos de evitación, que es algo que hay que aprender a deshacer en la terapia.

En cualquier caso, si sufres algún tipo de ansiedad social que te impide ser feliz, y no te permite relacionarte con el mundo que te rodea como querrías, deberías buscar ayuda psicológica. Imagínate que Edison hubiera tenido miedo a presentar sus inventos en público, y el mundo se hubiese perdido el descubrimiento de la bombilla.

Seguramente alguien lo habría hecho algunas décadas más tarde, y Edison hubiese pasado a la historia como un total desconocido, como un “Don nadie”, porque su descubrimiento no habría podido darse a conocer a la sociedad y con ello cambiar el rumbo de la historia.

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