Que es la autoestima

La definición de la autoestima es la manera en que nos juzgamos y evaluamos a nosotros mismos, es decir, el sentimiento que resulta de la auto-valía y auto-confianza o de la ausencia de las mismas. Dicho de otra forma, la autoestima es siempre el resultado de cómo nos sentimos con nosotros mismos, y es un reflejo del diálogo interno de una persona.


Consiste en todo el conjunto de creencias, comportamientos, actitudes y pensamientos que tenemos sobre nosotros, y sobre nuestras capacidades o falta de ellas, y que hemos ido creando a partir de nuestras experiencias de la infancia. En realidad la evitación experiencial que resulta tan habitual en las personas con fobia social, tiene un sentido, y es reducir las probabilidades que que sufras el impacto emocional de los rechazos que podrías sufrir en distintas situaciones.


Todos podríamos ser más listos, más guapos y más exitosos o famosos, pero se ha demostrado que la autoestima en realidad no depende de lo que tienes, ni tampoco de lo que sabes o de lo que eres; sino de tu nivel de aceptación de ti mismo.
Aunque hace relativamente poco se asoció las personas con alta autoestima con el narcicismo, tradicionalmente suele ser al revés. Tener una autoestima sólida no implica ser prepotente, ni superior a los demás, ni tampoco ser un “chuleta”, sino ser capaz de aceptar nuestras fortalezas y debilidades para de ese modo, poder reconocer nuestra propia valía personal.


Tampoco se nace con baja u alta autoestima: evoluciona a medida que vivimos nuevas experiencias, y esta depende especialmente de lo que suceda en la infancia de una persona. Los eventos que tienen mayor influencia suelen ser aquellos que marcaron nuestra infancia. Muy especialmente de la presencia o ausencia de situaciones traumáticas, de burla, bullying, malos tratos, y la manera en que nos trataron nuestros padres. Por eso ciertas situaciones pueden causar un profundo impacto sobre tu autoestima de una persona. Frecuentemente las personas que tienen probemas de autoestima, han tenido vivencias difíciles en la infancia, ya sea en sus casas o en el colegio; aunque no necesariamente esas vivencias conducen siempre a la baja autoestima.


Dos niños, pueden reaccionar de modo muy distinta ante un mismo evento o vivencia. Durante nuestra infancia recibimos multitud de opiniones sobre nosotros, algunas de ellas son positivas mientras que otras son negativas. Pero por desgracia las malas son las que prevalecen por encima de todas, y eso es algo que yo he experimentado en primera persona.

Fue ya en la edad adulta cuando entendí hasta qué punto determinadas experiencias relacionadas con el bullying y mi reacción de auto-aislamiento como respuesta a las mismas, moldearon mi falta de habilidades sociales y mi falta de auto-estima.

La baja auto-estima es como una profecía: si no te sientes valioso y no creen en ti mismo, tarde o temprano vas a terminar comportándote de un modo que refuerza la creencia en esa falta de estima. Una baja autoestima puede cambiar la conducta de las personas, especialmente porque puede producir falta de habilidades sociales y mecanismos psicológicos de evitación experiencial para confirmar sus sospechas sobre su propio juicio de valor sobre sí mismo, creándose un círculo vicioso de falta de estima, falta de habilidades sociales, mecanismos de evitación, y soledad, de los que es muy complicado salir.

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