Qué te separa de la felicidad

Lamentablemente existen muchas personas en el mundo que no son felices. Muchas personas se encuentran en esta situación como consecuencia de factores externos a ellas, y que en muchas ocasiones no pueden cambiar. Algunos ejemplos, serían las personas que viven en países en guerra o graves problemas de terrorismo o inseguridad ciudadana, grave crisis económica, hambrunas, pobreza, y falta de oportunidades para buscar un futuro mejor.

Aunque todos tendemos a pensar en países del tercer mundo, también en la sociedad occidental existen muchas personas viviendo en la pobreza, o muchas otras que no son felices por ejemplo como consecuencia de una enfermedad grave, o una situación personal difícil.

Pero existen muchas otras personas que no son felices no por las circunstacias ajenas a ellas, sino como consecuencia de algo que tiene su origen en su mente. Evidentemente muchos de esos casos corresponderían a gente cuya situación es una combinación entre factores externos que no pueden cambiar, y factores internos; como por ejemplo personas que sufren abusos laborales, que están en un proceso de depresión como consecuencia de problemas económicos, etcétera.

Pero en este artículo deseo centrarme en aquellos casos en los que el componente principal de la falta de felicidad se encuentra en algo que tiene su origen en su mente. Aquí podríamos englobar a la mayoría de personas con trastornos de ansiedad, como por ejemplo el trastorno obsesivo-compulsivo, la agorafobia, las fobias específicas, y por supuesto, la fobia social. Muchas veces, la gente que rodea a estas personas no son conscientes del sufrimiento por el que están pasando.

En muchos casos, nadie se da cuenta de que a pesar de su éxito en la esfera académica o laboral, a pesar de tener una familia «normal» (me refiero a que no existen problemas graves en el núcleo familiar); a pesar de tener amigos con los que salir a divertirse; a pesar de todo eso, no son felices.

Y no lo son porque hay algo en su interior que les está arruinando la vida, y es algo que uno siente que no puede superar, es como estar en un «pozo» lo suficientemente profundo como para no poder salir de él. Esa es su percepción en muchos casos en personas con fobia social.

Quizá hayan intentado en muchas ocasiones cambiar, pero nunca lo hayan conseguido, y eso les haya llevado a adquirir la creencia de que nunca van a poder superar su fobia social, y que esta les va a arruinar toda la vida. Esto me recuerda a la historia del elefante de circo, que siendo pequeño lo atan al tronco de un árbol (un árbol bastante joven, cuyo tronco cualquier elefante adulto podría romper sin problemas).

El elefante, durante sus primeros meses de vida intentará una y otra vez superar esa fuerza que lo mantiene atado, pero su fuerza no le permite hacerlo. Finalmente el elefante desiste en su intento, y vive el resto de su vida atado a ese mismo árbol, asumiendo que es imposible poder escapar.

Lee la segunda parte del artículo aquí.

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